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Heretic (Hereje, 2024): Pon a prueba tu fe

  • Joaquín Pérez García
  • 17 feb 2025
  • 2 Min. de lectura

Más que una crítica formal sobre los aspectos buenos y malos de la película, o al menos lo que a mí me lo han parecido, me centraré más detenidamente en el mensaje y aquello que me ha llamado la atención, pues mi falta de criterio he de compensarla con mi escasa pero intensa experiencia en este tan subjetivo arte, y no me considero en posición de juzgar aquello que crea malo o incorrecto.


Esta película de terror psicológico fue escrita y dirigida por Scott Beck y Bryan Woods, autores de grandes producciones como 65 o Un lugar tranquilo. Aunque su trabajo en estos dos campos me resulta bastante acertado, el protagonista de esta cinta no me parece otro que un fantástico Hugh Grant, que interpreta a un personaje soberbio, psicópata y manipulador, aunque taimado, inteligente y aparentemente amable.


Dos hermanas de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (conocidos como mormones), realizan su rutinaria misión evangelizadora por las casas de una ciudad estadounidense, cuando llegan a la casa de un hombre que las invita a pasar. Una vez dentro, descubren que no pueden salir y que su fe será puesta a prueba por el Sr. Reed.


Deteniéndome en la intención y mensaje de este personaje, que, aunque esté evidentemente loco, todo ha de decirse, trata de fundamentar todo aquello que expresa con argumentos y analogías bastante interesantes. La más destacable es en la que compara las principales religiones monoteístas (Judaísmo, Islam y Cristianismo) con diferentes Monopolis, el famoso juego al que millones de personas de todo el globo han jugado, en función de su antigüedad, desarrollo, alcance o localización. Lo más sugerente de este personaje es que realmente te hace dudar, te hace reflexionar si las creencias van más allá de la palabra condicionada del ser humano o los intereses de las instituciones religiosas. Expone que las doctrinas contienen relatos iterativos, que se repiten a lo largo de la historia a través de las diferentes culturas y pensamientos. Por tanto, durante toda la película estamos pendiendo en una cuerda floja entre si la religión se limita al control y sumisión de las masas o si realmente la fe va más allá de eso, si es capaz de llenar las almas y trascender independientemente de ser un producto del hombre.


Creo fervientemente que es una película necesaria, y que, sin importar tu doctrina o creencia, has de ver para replantearte radicalmente tu pensamiento. Dudar es humano, y ayuda a buscar aquello que nos llene de verdad o reafirmarnos en los principios con los que ya contábamos.


No me parece una película que pueda resultar ofensiva, pues hay que entenderla en su simbología, y el hombre que trata de desacreditar estas doctrinas es alguien, aunque leído, que está totalmente desequilibrado y perturbado a nivel mental.


Por lo demás, pese a que solo contamos con tres personajes que ocupan la inmensa mayoría de la película, se consigue mantener un ritmo adecuado y constante, interrumpido por elocuentes discursos, sustos y otros elementos que habréis de descubrir en su visionado.


Sin nada más que decir, espero haberos motivado a verla y espero aún más que la disfrutéis y aprendáis tanto como yo lo hice.

Un blasfemo saludo y hasta la próxima (si Dios o el misterioso azar quieren).

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