RESEÑA (SIN SPOILERS) DE "ADOLESCENCE"
- Joaquín Pérez García
- 8 may 2025
- 2 Min. de lectura
¿Cuándo estaremos a salvo de nosotros mismos?
El nombre de esta fabulosa serie de cuatro episodios no puede ser más ilustrativo. Disfrazada en el caso de un niño que es acusado de un violento asesinato, trata todas las presiones y todos esos estímulos malignos que los jóvenes, sobre todo en su época adolescente, reciben de las redes sociales. Y, en caso de que no resulte lo suficientemente llamativo, más allá de contar con unas viscerales actuaciones de Stephen Graham, como padre, y Owen Cooper, como el joven criminal, está rodada en un plano secuencia, que es interrumpido únicamente con el fin de un episodio y con el inicio del siguiente.
Este recurso nos sumerge en los diferentes espacios en los que se va desarrollando la historia, predominando un lugar en cada uno de los episodios: una comisaría, un instituto, un psiquiátrico, y una casa. Sumando esto a las naturales interpretaciones de los actores principales, que nos hacen ver la situación desde diferentes perspectivas, empatizando con unos y con otros, acabamos entendiendo el devastador suceso como algo íntimo y cercano al espectador.
A través de la trama, encontramos una crítica a la educación, mostrando el caos del instituto del niño y del que surge en la familia una vez este es detenido. Evidencia un sistema que menosprecia la atención individualizada, que no presta atención a ciertas cosas hasta que es demasiado tarde, y que mira a otro lado cuando no debe hacerlo. En definitiva, un sistema, tanto desde las instituciones como desde las familias, que no actúa certeramente hasta que es la hora de impartir incentivos negativos o penas en caso de que no haya sido efectiva en su totalidad.
Por otro lado, muestra el impacto negativo que las redes sociales pueden tener, como el cobarde acoso virtual que se ejerce desde ellas, la hipocresía y la falsedad que se da desde nuestros perfiles de Instagram o cualquier otra plataforma, o el simbólico y subversivo lenguaje que se utiliza en estas. Todo esto, unido a la clandestinidad y la dificultad de controlar la actividad de los adolescentes en estas plataformas, puede llevar a inesperados casos como el que vemos en esta serie.
Al fin de al cabo, debemos admitir que, por mucho esfuerzo que hagamos, siempre va a haber cosas que no podamos controlar o que se nos escapen, pero es innegable que también va a haber siempre ciertas precauciones que podamos tomar, ya que si tenemos en cuenta algunas consecuencias que ciertos fenómenos pueden tener en nosotros y en la gente que queremos, algo habrá que podamos hacer para evitar un desenlace fatal.
En mi opinión, Adolescence merece bastante la pena, y aunque pueda parecer una desesperada y desalentadora crítica de una realidad, también es un grito a la esperanza, a la resiliencia y al amor, que nos ayuda a superar
cualquier vicisitud que asalte nuestras vidas. Más allá de lo técnico y lo audiovisual, tomémoslo como un ejercicio de reflexión, para hacer frente a todos los problemas que perturban a nuestros jóvenes hoy en día debidos a los estándares o ideales, el acoso o cualquier otra presión impuesta por las redes sociales.
Un virtual y secuencial saludo, ¡Hasta la próxima!



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