top of page

How to Train your Dragon (Live-Action)

  • Almudena Villanueva Marchena
  • 25 ago 2025
  • 4 Min. de lectura


Si hay algo que me ha gustado desde que tengo uso de razón es la animación. Me parece un medio con la capacidad de contar historias maravillosas, presentar mundos que escapan a nuestra imaginación y conectar con las personas mediante estilos visuales espectaculares. En los últimos años hemos sido bombardeados con live actions de películas que originalmente fueron animadas. ¿Lo peor de todo? Son malas adaptaciones. Los cambios introducidos afectan negativamente la narrativa o el mensaje original, eliminan el color y la vitalidad de la versión animada o simplemente convierten una historia entretenida en dos horas de aburrimiento.


Obviamente, no todas cumplen con estas características al mismo nivel. Sería una exageración generalizar. Sin embargo, no se puede negar que, en el 99% de los casos, la versión animada es superior.


Hace poco se estrenó el live action de "Cómo entrenar a tu dragón" y, como fan de la saga desde hace años, lo primero que hice fue ignorar mi opinión sobre los live actions y correr al cine para ver la película el día del estreno. Ni bien Mason Thames empezó a decir «This is Berk...», ya tenía una lágrima en el ojo. Ahora bien, debo aclarar que mi emoción fue puramente nostálgica; no creo que hubiese reaccionado igual si no tuviera una larga historia con el material original. Aun así, salí del cine sin haber odiado una película que pensaba detestar.


Debo admitir que la película tiene aspectos positivos. El reparto me parece acertado: Mason Thames hace un Hiccup aceptable. No sé exactamente qué fue lo que no conectó del todo conmigo, pero, al final del día, me pareció una buena actuación, especialmente hacia el cierre del filme. Nico Parker me pareció una buena elección para Astrid; me gustó que intentaran desarrollar más su personaje, y espero que profundicen en ello en la segunda película. Pero quien más me sorprendió fue Gabriel Howell como Snotlout. No sé qué tipo de preparación tuvo, pero me recordó mucho a su contraparte en las series, y agradezco las escenas adicionales que le dieron.


Los efectos visuales, en su mayoría, estuvieron bien. La verdad es que no soy la mejor persona para juzgar este aspecto, pero los diseños de los dragones me parecieron adecuados para una adaptación en live action, sin alejarse demasiado del estilo original. Dean DeBlois hace prácticamente un copy-paste de su propia película, pero ahora con animación hiperrealista y actores reales. Me parece acertado que hayan involucrado al director original en el proyecto (algo que Lilo & Stitch no hizo, y ya vimos cómo les fue). Probablemente, sin la participación de DeBlois, esta película habría sido lo opuesto a lo que es: una adaptación fiel y casi exacta a la versión animada. Pero precisamente eso es lo que me molesta.


La película no introduce cambios; utiliza diálogos extraídos palabra por palabra de la versión original e incluso hace referencias a otras entregas de la saga. Sin embargo, no logra capturar la misma esencia que la animación. Admito que tengo un sesgo debido a mi amor por la saga original, pero incluso comparando escenas de ambas versiones lado a lado, hay elementos que la animación logra expresar mejor. Por eso estas historias se contaron mediante animación desde el principio. Cómo entrenar a tu dragón (2010) está basada en una serie de libros. Si desde un inicio se quería adaptar la historia en live action, se podría haber hecho, como ocurre con tantas otras adaptaciones literarias. Pero no fue así. Se optó por la animación, y como tuvo éxito, ahora se vuelve a hacer... por dinero.


Digan lo que digan, siento que más allá de los beneficios económicos que este remake pueda tener para DreamWorks, este (y muchos otros live actions) existen por el estigma de que la animación es un medio inferior para contar historias. Si no eres aficionado a la animación, probablemente pienses que todo lo animado es contenido infantil y, por ende, menos valioso. En mi opinión, el simple hecho de pensar en hacer un live action de una película animada transmite, de forma indirecta, la idea de que la animación no es una forma seria de narrar o que, al menos, no está al mismo nivel que el cine de acción real.


Entonces, ¿por qué hacer otra película si no se va a cambiar absolutamente nada? ¿Cuál es el valor añadido de contar la misma historia, pero con actores en vez de dibujos animados? Esa es, en gran parte, la razón por la cual no sé cómo sentirme con respecto a esta película. Por un lado, lloré tres veces viéndola y me divertí en el cine. Por otro, prefiero mil veces la versión

original, ya que, a pesar de haberla visto religiosamente todos los años, todavía logra sacarme una sonrisa (algo que el remake no logrará cuando lo vea un par de veces más).


Decido quedarme con lo bueno de esta nueva versión y con la tranquilidad de que, al menos, no arruinaron una de mis películas favoritas. Aun así, el gusto que le tengo a este live action viene con una sensación agridulce, debido a mi opinión general sobre este tipo de adaptaciones, lo cual afecta mi experiencia al verla.

Comentarios


Conoce al equipo

20240827_185626.jpg

Lucía Andrés Carrasco

  • Linkedin Lucia
SSIFF_edited.jpg

Violeta Sánchez Moreno

  • Linkedin Violeta
IMG_7742.jpeg

Maialen Bermejo

  • Linkedin Maialen

bottom of page