top of page

Migas y Arrugas: "Before Sunset" (2004)

  • Natalia Marchal
  • 19 feb 2025
  • 3 Min. de lectura

Aunque últimamente esté acostumbrada a un ritmo frenético de consumo audiovisual, hay piezas u obras que parece que se quedan enquistadas en mí, como una mala astilla que ni siquiera me molesto en quitar. Este es el caso de Before sunset, la cual volví a ver hace un par de meses sin saber que iba a destruirme y darme la mano en el proceso.


Cuando vi la primera película de esta trilogía pensé que ningún personaje me había entendido como lo hizo esta protagonista, Celine. Sin embargo, la segunda parte me dejó un sabor agridulce, cercano a la decepción. ¿Cómo era posible que aquella persona que compartía mis deseos y visiones de amor se hubiese convertido en un fantasma cegado por el recuerdo y el agotamiento?


Solo necesitaba un par de años para comprender. Ahora entiendo lo que significa preguntarse si aquel que nos quitó lágrimas y legañas nos reconocería una vez que hemos cambiado; y aunque nuestro color de pelo y dedos de las manos sean los mismos, hay algo dentro que se ha marchado. También entiendo lo que es dejar morir una parte de ti con la esperanza de que aquel que nos ha querido la guarde y vele en secreto de vez en cuando, aunque solo sea un rato.


Ahora entiendo la perdida de esperanza de volver a dormir en otras camas sin que arrugas o migas me despierten de mis sueños o pesadillas. Al igual que el dolor de espalda o alma después de haber pasado la noche fuera de casa, porque ningún colchón abrazará nuestro cuerpo como aquel donde duerme quien nos amaba. Ahora entiendo, como Celine, que todo en este mundo es tan bello que no puedo evitar lamentar la perdida de cada destello, sin importar cuan ínfimo sea. Me quedo tranquila al saber que otra niña perdía el tiempo viendo hojas y gotas caer, sabiendo que nunca volverá ser la misma que la última vez, y que en esto encuentra una pena muy grande pero también ternura.


También entiendo el dolor que conlleva crecer y no reconocer el ser en que nos estamos convirtiendo. Ahora puedo entender que se siente cuando ya no soy todas esas que durmieron en mi cama, pero que aun así sigo cayendo en el mismo colchón y sabanas, y llorando sobre las mismas almohadas. La confusión de no saber que adjetivos nos describen y no entender porque nuestro armario está lleno de ropa que no llevaremos más porque, aunque nos valga, ya no se siente como nuestra.


Quizás el problema reside en no podernos reconocer a nosotras mismas, en haber dejado tantos cuerpos por el camino que poco a poco nuestra piel se ha debilitado y ahora solo queda una carne demasiado tierna, cruda y sensible a todo lo demás. Sensible a la falta de calor, y al exceso de frío, o a un fuego abrasador capaz de derretir hasta nuestras entrañas. Ahora entiendo el desgaste que conlleva haber querido y tener la fe de que hay una parte de nosotras que jamás volverá. Ahora entiendo porque Celine miente sobre haber dormido o no al lado de quien seenamoró, y su terror puro a la costumbre y al eterno recuerdo, que poco a poco e inevitablemente acabará por ser deformado. Por último, comprendo el desgaste que la provoca volver a tender su mano para que quien, antes era un amante y ahora un desconocido, intente leer su presente y pasado con la esperanza, de que este la reconozca y le diga que nada ha cambiado.

Comentarios


Conoce al equipo

20240827_185626.jpg

Lucía Andrés Carrasco

  • Linkedin Lucia
SSIFF_edited.jpg

Violeta Sánchez Moreno

  • Linkedin Violeta
IMG_7742.jpeg

Maialen Bermejo

  • Linkedin Maialen

bottom of page