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"La Habitación de al lado": El nuevo Almodóvar de siempre.

  • Iria Sanz
  • 1 feb 2025
  • 4 Min. de lectura

En su debut hollywoodiense, Pedro Almodóvar presenta “La habitación de al lado”, una película en la que explora temas de eutanasia, muerte, y relaciones interpersonales. El miércoles 29 de enero, tuvimos la suerte de ver esta película en el auditorio del campus de Leganés de la Universidad Carlos III, y de asistir además a un coloquio con la productora de la película y colaboradora clave del director, Esther García. 


Una escritora, Ingrid, recibe noticias de que una amiga con la que hace años que no contacta, Martha, tiene cáncer terminal. Decide visitarla y retoman su amistad, e Ingrid tiene que enfrentarse a su miedo a la muerte por la situación de Martha y sobre todo, por la perspectiva que tiene la última de su propia batalla con la enfermedad. 

Estos dos roles son interpretados por Julianne Moore y Tilda Swinton, dos actrices con una trayectoria formidable, mientras que John Turturro toma un papel secundario como un antiguo amante de ambas amigas. 


Con el estreno de esta película, vi a personas que se declaraban fans del director decir que no era un trabajo verdaderamente suyo, que se perdía, que había dejado atrás sus raíces. Esto justificado según ellos por ser la película en inglés, por no tener tanto color como les gustaría, por no usar a sus “chicas”. 

Los artistas tienen derecho a cambiar, a evolucionar, a dejar atrás aquello que les define y exponer su trabajo de la forma que deseen, pero no solo por esto me parecen los anteriores argumentos que denigraban la película inválidos, sino que a mí esta película me parece más suya que muchas otras que ha sacado en español. 

Durante el coloquio, Esther García habló de cómo al director le llevan desde finales de los años ochenta lloviendo ofertas de estudios americanos, para grabar en la tierra del cine, y él rechazó estas oportunidades porque pensaba que “para qué grabar una película en América si la puede grabar en España”. La producción de “La habitación de al lado” ha sido muy delicada, por las diferencias legales entre España y los Estados Unidos a la hora de filmar, pero todo ha sido llevado por el equipo de El Deseo, un equipo completamente español, y por eso la película se ha podido mantener fiel, en mi opinión, por las personas que llevan años trabajando juntas, que crean un producto de apariencia extranjera pero de sabor español.


Como mencionaba antes, muchos criticaban la película por estar realizada en inglés. Es cierto que los diálogos a veces pueden descolocar un poco, no son realistas la mayor parte de la cinta, que es común en los guiones del director, pero en aquellos momentos que pasa de una conversación normal a un pequeño monólogo, la habilidad de Almodóvar a la hora de escribir brilla, esa es su fortaleza: que puede expresar la pasión y el dolor mejor que otros. A veces la película se sentía como si la historia te estuviera dando de la mano y paseando contigo, señalándote todo aquello en lo que tenías que fijarte. No había espacio para la metáfora, todo era expuesto constantemente, y explicado hasta la saciedad, que es su debilidad más obvia.


La otra crítica que he escuchado es que no era una “película Almodóvar”, y discrepo. Inmediatamente, pensé en “Los abrazos rotos”; la temática, el ritmo, la relación entre los dos personajes principales, el uso de flashbacks… En estética, muchos olvidan que ya no son los 80 y que Pedro ya no puede sacar a Carmen Maura en hombreras, y que Madrid ya no es la que era, y un cambio de escenario no es necesariamente negativo. El color, como en la mayor parte de su filmografía, destaca, es su paleta interpretada a través del entorno y el vestuario de ambas, fiel a sí mismo y a su legado. Tilda Swinton y Julianne Moore cargan con la responsabilidad de la emoción de la película, y se apoyan la una a la otra en unas actuaciones delicadas, que hacen que se te encoja el corazón. El tema es complejo. Algunos creen que el cáncer es algo que se vence sólo con el esfuerzo personal, que es una lucha interna, casi espiritual, como una prueba de la vida en la que uno tiene que demostrar por qué tiene que seguir habitando el plano terrenal. Los enfermos terminales no son mártires, sino personas que merecen poder morir sin que nadie diga que se han “rendido”. Escoger la eutanasia no es rendirse, es ser valiente. Valiente para decidir qué quieres hacer con tu vida. La película pinta una perspectiva sensible de los pacientes de cáncer: Martha no es Teresa de Calcuta, es una persona con historia, fallos, gustos y debilidades. 


El problema con criticar a Almodóvar es que ya no es un simple director, o un artista más, es el orgullo de nuestro país. Es un trozo de nuestra cultura. Proyectamos en él nuestros deseos, le imponemos sin pensar la labor de representarnos en el panorama internacional del cine, donde nos sentimos subestimados por la hegemonía cultural de Hollywood, y entiendo que algunos lo vean como una traición. Pero en esta película siento un intento de transmitir una idea esencial a un público más grande, de presentar su talento y de abrir una discusión muy relevante en nuestra sociedad.

Por cada persona que se queja de que su cine ya no es como antes, hay otra que se queja de que no innova. 


A veces debemos dejar nuestras expectativas atrás y abrirnos a lo diferente. 


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