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Un viaje hacia la luz: "La estrella azul" (2024)

  • Foto del escritor: Violeta Sánchez Moreno
    Violeta Sánchez Moreno
  • 29 ene 2025
  • 2 Min. de lectura

Actualizado: 31 ene 2025

El pasado lunes 28 de enero, entre inmensas lluvias, La estrella azul daba comienzo en la Universidad Carlos III de Madrid al ciclo de proyecciones de lo mejor del cine español del último año. El director, Javier Macipe, se presentó para ofrecer a los espectadores de la comunidad universitaria y alrededores un coloquio sobre su primer largometraje, el cual ha sorprendido a la crítica y cuenta ya con tres nominaciones a los premios Goya.


La estrella azul narra la historia real y viaje a Argentina de Mauricio Aznar –interpretado por Pepe Lorente–, un poeta y músico español que, a pesar de sus esfuerzos, no logró alcanzar reconocimiento en el competitivo panorama artístico de los años 80. El film es un recorrido de desilusiones y luchas internas, ofreciendo más que una biografía de un artista olvidado; es una reflexión sobre los sueños no cumplidos, la búsqueda de uno mismo y la belleza del arte a través de los ojos de aquellos que permanecen en las sombras. 


Álvaro Medina logra cautivar con una cinematografía que sabe equilibrar lo crudo con lo poético. El trabajo visual es precioso y delicado, con colores apagados que refuerzan la atmósfera melancólica y nostálgica de Zaragoza en contraste con los tonos cálidos de Santiago del Estero que se despliegan en la pantalla. La dirección de Macipe y su ritmo pausado –aunque en ocasiones puede parecer algo lento– especialmente en los momentos de introspección del protagonista, encaja perfectamente con la temática del film. Deja espacio a la reflexión y nos permite como espectadores adentrarnos en los pensamientos y la soledad de Mauricio, convirtiéndonos casi en los acompañantes de su viaje y experiencia en Argentina.


Sin duda alguna, lo más llamativo de la película es su forma de jugar con las emociones a través de la música –un lenguaje universal que, en cada escena, recuerda la necesidad e importancia de encontrar algo que nos haga sentir vivos. La banda sonora, llena de clásicos argentinos, logra sumergirnos en Santiago, haciéndonos sentir parte del espíritu entrañable de su folclore y del alma de la familia Carabajal. Es un recurso que no se limita a acompañar la narrativa, sino que potencia las emociones y la conexión entre la música y el protagonista, y te agarran la mente las imágenes de las manos y dedos rozando las cuerdas de las guitarras con la misma facilidad de quien respira.


A pesar de tocar temas dolorosos, La estrella azul nunca pierde su humanidad. Macipe logra que los personajes nos resulten cercanos, y demuestra un gran respeto por la complejidad emocional de los mismos, especialmente en los momentos más delicados, evitando dar respuestas fáciles ni conclusiones simplistas. En lugar de eso, nos invita a reflexionar y nos recuerda que, aunque a veces los sueños se desvanezcan como estrellas fugaces, es el esfuerzo por alcanzarlos el que siempre deja una huella en el alma. Una chispa de esperanza de que, incluso en la oscuridad, siempre quedará algo que brille con intensidad.


En definitiva se trata de un viaje hacia la luz. 


Aquí os dejo un enlace a la canción "La Estrella Azul", interpretada por Mercedes Sosa:


Yo quería hacer una historia universal, y Mauricio era el mejor ejemplo - Javier Macipe 

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