CIEN AÑOS DE SOLEDAD
- Joaquín Pérez García
- 20 sept 2025
- 3 Min. de lectura
OCHO EPISODIOS CON LOS BUENDÍA
Todos estaremos de acuerdo en que adaptar la legendaria novela de Gabriel García Márquez “Cien años de soledad” a la pantalla no era tarea fácil. De hecho, él mismo dijo que escribió esta obra con el objetivo de que fuera imposible replicarla mediante el cine. Y, efectivamente, no se puede representar fielmente el maravilloso reguero de sucesos que ocurren en el pueblo de Macondo durante un siglo como lo hace la novela, pero para eso existe la adaptación y el incansable esfuerzo por traducir las palabras en imágenes con un gran respeto hacia el libro y su autor por parte de aquellos que han tenido el honor de hacerlo desde las oficinas de Netflix.


Para quien no sepa de qué va ni la novela ni la consiguiente serie, “Cien años de soledad” cuenta la historia de la familia Buendía y el pueblo de Macondo, desde que José Arcadio Buendía, Úrsula Iguarán y algunos amigos que los acompañaron huyendo de su pasado lo fundan en medio de la selva colombiana. Durante esos (una vez más) cien años de intrincados sucesos, conflictos bélicos, amor, muerte, incesto, traición, crecimiento, decadencia y vanos aprendizajes, convivimos con la familia ficticia más mítica de Colombia a un ritmo informativo espeluznante, tanto que recomiendo encarecidamente ver la serie (y/o leer el libro) acompañado de un árbol genealógico con todos los integrantes de esta para no perderte.
Una de las cosas que me parecen más fascinantes de esta historia es lo que llaman el “realismo mágico” de Macondo, ya que suceden cosas sin explicación, aparentemente relacionadas con la magia, pero que se camuflan en lo cotidiano de la vida de los personajes y sus reacciones. Esto lo vemos sobre todo con las periódicas visitas de los gitanos, que llevan cosas maravillosas al pueblo, liderados por un Melquíades que le enseña todo lo que sabe sobre ciencia y alquimia a José Arcadio Buendía.
Netflix tan solo ha publicado 8 episodios de una temporada que comprende más o menos la primera mitad de la novela, y se espera que saque la segunda en junio de 2025. Solo entonces descubriremos verdaderamente qué tan buena ha sido esta adaptación, aunque, personalmente, no me ha decepcionado ni me ha dejado indiferente esta primera entrega.
Aunque no genere un ambiente tan inmersivo e identitario como el libro, es innegable que se ha hecho un buen trabajo en la construcción de los espacios y los personajes. Se construyó un pueblo ficticio entero en Colombia para representar a Macondo, y todos los actores que interpretan a sus habitantes son de este país, con un acento y aspecto muy característico.
Los personajes son muy carismáticos, lo que es muy fácil de observar en Úrsula, la matriarca que cuida constantemente de la familia; José Arcadio Buendía, el impulsivo fortachón que funda Macondo y se obsesiona con la alquimia; o el coronel Aureliano Buendía, uno de esos personajes que vive tanto y con tanta intensidad que nos recuerda a otros como Forrest Gump, atravesando varias etapas en diferentes ámbitos en los que deja huella casi sin intentarlo. Por otro lado, hay cosas que García Márquez dejaba que se conformaran en la imaginación del lector que se toparon con las limitaciones de la imagen y el sonido, como la sobrenatural belleza de Remedios, la Bella, o el celestial canto de Pietro Crespi.
Tirando por el hilo de lo ideal, “Cien años de soledad” es una profunda crítica al fanatismo y los ideales políticos y bélicos, corruptos por la ambición, la venganza y la ira, y nos da a entender, que, en su imperfección, la familia es más importante que un partido u otro. Algunos personajes luchan por un mensaje o un sueño que se pierde en lo violento de sus acciones, convirtiéndose en lo que desean destruir.
En cuanto a la estética y la fotografía, tan solo podemos quitarnos el sombrero ante la concreta paleta de colores que maneja la serie, los largos planos secuencia que nos hacen viajar de una historia a otra dentro de la casa de los Buendía, o los preciosos paisajes de la selva colombiana y de este legendario pueblo.
En conclusión, diría que merece mucho la pena ver esta serie, porque es una interpretación diferente, como son todas las adaptaciones, y los lectores del libro debemos entender que es imposible encontrar nada que se iguale al mítico libro de Gabo. Sin embargo, aunque no diría que pasamos 8 capítulos en el Macondo de García Márquez, sí diría que pasamos 8 capítulos con los Buendía, con los Buendía de Netflix, es cierto, pero, ¿acaso no son mis Buendía diferentes a los tuyos cuando lees la novela, reproduciéndose en tu mente?




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