Rock Bottom: "Experimento psicodélico convertido en caos."
- Daniel Serrano Clavel
- 13 feb 2025
- 3 Min. de lectura
Rock Bottom es el primer largometraje de la directora María Trenor. Se trata de una obra española, coproducida con Polonia, realizada en 2D y nominada a mejor película de animación en los Premios Goya, que se celebrarán este sábado 8 de febrero en Granada.
La historia se inspira en la vida del cantante británico Robert Wyatt, una existencia marcada por la psicodelia, la música, las drogas, el amor y la pasión. No se centra exclusivamente en su biografía, sino que también explora su tormentoso romance de verano con Alfreda Benge, quien sigue siendo su esposa en la actualidad.
En diversos artículos sobre la película y durante el coloquio que tuvimos la oportunidad de disfrutar con Marta Gil, directora de animación de la obra, se enfatiza que no es un biopic convencional. A pesar de los evidentes paralelismos con la vida del músico, la intención es retratar a una generación y una época en la que muchos artistas británicos viajaban a Mallorca para experimentar y crear. En aquel entonces, España, inmersa en el franquismo, intentaba proyectar una falsa imagen de apertura hacia el mundo, buscando mejorar su reputación internacional.
En cuanto a la animación, no termina de convencerme. Está realizada casi en su totalidad mediante rotoscopia, un proceso que consiste en grabar a actores reales en escenarios reales para luego animar esas secuencias. Aunque la técnica está bien ejecutada, no es de mi agrado. Por otro lado, el hecho de que sea en 2D me resulta interesante, especialmente tras conocer en el coloquio que inicialmente se planeaba en 3D, pero María Trenor consideró que este enfoque restaba la sensación onírica que deseaba transmitir, acercándose demasiado a la realidad. En el apartado visual, la paleta de colores y la ambientación de la época están muy logradas, con algunas escenas pintadas al óleo absolutamente hermosas.
Trenor busca que el filme sea una experiencia ultrasensorial para el espectador, y en parte lo consigue, aunque habría agradecido una mayor claridad narrativa.
Lo más problemático, desde mi punto de vista, es la narración. La historia se presenta de manera difusa, lo que dificulta la comprensión de lo que está ocurriendo. Comprendo que en el arte no siempre es necesario buscar un sentido racional estricto; en Rock Bottom se busca precisamente crear ese ambiente psicodélico, indescriptible, que podría haber funcionado con el tipo de relato propuesto, pero en mi opinión no termina de hacerlo. En algunos momentos, la película logra evocar esas emociones intensas de forma efectiva, pero como conjunto no acaba de encajar. De todas maneras, a pesar de la fragilidad del guion, se entiende más como una decisión artística que un error propiamente dicho. No obstante, su carácter excesivamente experimental la convierte en una experiencia novedosa, sí, pero también en algo caótico y, por momentos, tedioso.
He tenido la suerte de escuchar a Marta Gil, y es evidente el enorme trabajo que hay detrás de la película. Es justo valorar el riesgo asumido al contar una historia de este modo, con una intención artística atípica e innovadora. Rock Bottom es una obra diferente, alejada de los convencionalismos de "introducción, nudo y desenlace". Aunque el resultado final no me convenza del todo, su visión creativa es meritoria.
En resumen, me ha parecido algo pretenciosa y, probablemente, pasará desapercibida en mi imaginario cinematográfico. Sin embargo, lo mejor que me llevo es la experiencia del coloquio, que me ha permitido comprender ciertas curiosidades respecto al proceso de realización de la película y las complejidades de sacar adelante una obra de animación. A pesar de todo, recomiendo verla, porque al ser tan experimental, puede que otras personas la disfruten y logren conectar con ella de un modo que yo no he conseguido.
Quizá, con un poco de LSD en vena, la experiencia habría sido más intensa. Lo tendré en cuenta para un segundo visionado.




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